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11 de junio de 2011

Pensar en que después de la lluvia viene el sol.



Nunca he sabido controlar mis emociones. Por eso puedo llorar de repente o reír infinitamente. En ambos casos prefiero reír. Ese momento en el que no piensas en nada, no piensas en los problemas, problemas que para los adultos no son problemas pero que para un niño si.
Respirar después de una carcajada envuelta en una sonrisa. Y ya está. Y no pensar en lo que vendrá, sólo en lo que viene, lo que está pasando.
Pensar en que después de la lluvia viene el sol.



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